Alto porcentaje victimas estarían siendo ejecutadas

En la investigación que realizó El Diario de Hoy con los homicidios del mes de mayo, para determinar quiénes son los asesinados en la espiral de violencia que se sufre, se determinó que la mayoría de homicidios no han sido cometidos contra pandilleros. De igual manera, se determinó que en los homicidios múltiples, registrados a altas horas de la noche, en varios casos las víctimas fueron sacados de sus casas por sujetos vestidos de negro o con ropa parecida a las de la Policía o el Ejército.

Ni la Policía ni organismos como la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos han podido esclarecer estos casos, como tampoco ha existido un pronunciamiento claro de quiénes son los responsables de estos crímenes. Esas ejecuciones o asaltos a casas por hombres vestidos con ropas similares a uniformes policiales o militares ocurrieron casi siempre después de la media noche.

Esas son las horas en las que generalmente llegan grupos armados a sacar de sus casas a sus víctimas para matarlas en otros lugares o, a veces, en la misma vivienda, como sucedió con los hermanos José Fernando y Edgar de Jesús Coreas Sánchez, de 26 y 17 años, asesinados en la sala de una casa en el cantón Los Planes.

De los cinco municipios que este periódico tomó como muestra para perfilar a las víctimas de asesinatos, en Jiquilisco y en Zacatecoluca se presentaron tres casos en que las víctimas fueron asesinadas por hombres que llegaron a las casas simulando operativos policiales.

Mientras que en San Luis La Herradura, el 25 de mayo, se sospecha que policías podrían haber ejecutado a un supuesto cabecilla de la pandilla 18 apodado El Flaco o Payaso, en el cantón Guadalupe La Zorra, hecho que fue reportado oficialmente como un enfrentamiento.

Sin embargo, hay versiones de vecinos que indican que el supuesto pandillero, que andaba armado, ya estaba sometido e hincado; luego se escuchó un disparo.

Mientras tanto, en Jiquilisco, durante mayo anterior, hubo dos casos en los que las víctimas fueron sorprendidas a la media noche, mientras dormían junto a su familia.

El primero de los casos ocurrió el mismo día que siete jóvenes, supuestos pandilleros de la MS fueron sacados de una casa, puestos en fila sobre una calle polvorienta del municipio de Jucuarán, y ejecutados a balazos.

Para cuando esa masacre fue ejecutada, tres miembros de la clica Tierra Blanca Locos Salvatruchas (TBLS) ya habían corrido la misma suerte. Minutos después de la medianoche, fueron sacados de su casa, puestos en fila sobre una calle polvorienta y acribillados.

Estas víctimas fueron identificadas como José Francisco Portillo Rivas, de 15 años; José Milton Argueta Sigarán, también de 15; y Ernesto Antonio Hernández Argueta, de 21. Ellos fueron asesinados en el cantón Tierra Blanca, sobre la calle al cantón San Hilario.

Todos fueron ejecutados. El reconocimiento forense dice que los tres cadáveres tenían impactos de bala en la cabeza.

Aparentemente, los tres fueron purgados por la misma mara Salvatrucha debido a que estaban actuando por cuenta propia, es decir, que no estaban acatando las directrices de esa agrupación criminal.

De acuerdo con la investigación periodística, los asesinos de estos tres pandilleros llegaron a la casa y obligaron a las víctimas a que les abrieran las puertas, diciendo que eran policías y se trataba de un operativo.

Tierra Blanca es un cantón del municipio de Jiquilisco, con alta presencia de la MS-13, según fuentes policiales.

Tres días después, el 13 de mayo, a pocos kilómetros de donde habían asesinado a los tres jóvenes de la clica TBLS, dos jóvenes fueron ejecutados dentro de la vivienda en la que residían desde hacía 17 años, en la lotificación La Bendición, cantón Los Planes.

José Fernando y Edgar de Jesús Coreas Sánchez, de 26 y 17 años, no eran miembros de mara o pandilla.

Minutos después de la medianoche, fuertes golpes despertaron a María del Tránsito y a los dos jóvenes.

También dijeron que eran Policías y que querían registrar la casa. Sin embargo, en cuanto entraron, colocaron a los dos jóvenes boca abajo y los ejecutaron.

Los mismos policías de Jiquilisco aseguran que ninguno de los jóvenes eran miembros de pandillas.

En un municipio como Jiquilisco, con alta presencia de maras y pandillas, la Policía suele achacar a rencillas de pandillas cuando un joven es asesinado; sin embargo, en este caso, los dos jóvenes no tenían antecedentes policiales, afirman los mismos agentes encargados de la seguridad de ese sector.

Otros dos ejecutados

El 20 de mayo, a las tres de la madrugada, en la lotificación San Cristóbal del cantón Santa Cruz Porrillo de Tecoluca, San Vicente, dos jóvenes fueron sacados de sus viviendas.

Luego de ser buscados por sus familiares, los cadáveres fueron encontrados en el caserío Agua Zarca, del cantón Los Marranitos de Zacatecoluca, departamento de La Paz.

Estos jóvenes fueron identificados como José Luis Leiva, de 18 años, y Gerson Martínez Rivera, de 17.

En este caso, la forma en que fueron asesinados fue muy distinta a la mayoría de ejecuciones: fueron degollados. Así lo estableció el dictamen de Medicina Legal.

En ninguno de los tres casos mencionados, las investigaciones son prometedoras. Es más, no se ha avanzado más allá del reconocimiento legal de los cadáveres.