Una familia diezmada por la ejecución de cuatro hijos en un solo mes

Si hay una mujer a quien la delincuencia la hizo padecer en el mes de las madres, ella es María del Tránsito: un día después de que enterrara a dos de sus hijos, recibió otra terrible noticia: otros dos de sus hijos habían sido asesinados en sus lugares de trabajo.

Apenas pasaban algunos minutos de la medianoche. Ya era 13 de mayo, cuando María escuchó que le golpeaban la puerta de su casa y le gritaban que abriera, que eran policías que andaban haciendo un operativo. Sumisos y por temor a que derribaran la puerta, María abrió. De inmediato, los hombres encapuchados se dirigieron a Edgar de Jesús y a José Fernando Coreas Sánchez, de 17 y 26 años.

Ella les pidió que no se los fueran a golpear. En respuesta recibió la orden de que se fuera a dormir. Los hombres encapuchados que decían ser policías, colocaron boca abajo a los dos jóvenes. De nuevo le gritaron que se fuera a acostar.

Mas cuando ella se introdujo a su dormitorio, escuchó un montón de balazos. Cuando ella volvió a la sala de estar, que también sirve de cocina y de comedor, vio a sus dos hijos con los cráneos destrozados. Los asesinos se habían marchado.

El doble homicidio fue cometido en la lotificación La Bendición, del cantón Los Planes, en Jiquilisco. Esa comunidad es dominada por la mara Salvatrucha, según los grafitis pintados en los postes del tendido eléctrico, misma agrupación que domina el cantón Tierra Blanca. Los dos jóvenes fueron sepultados en el cementerio del cantón Tierra Blanca. Luego del funeral, Francisco Javier y Juan Ángel Coreas Sánchez, de 32 y 28 años, salieron al siguiente día hacia sus trabajos. Pero mayo le deparaba otra tragedia a María. A las 9:00 de la noche del 16 de mayo, a María le informaron que Francisco Javier y Juan Ángel habían sido asesinados de la misma forma que habían matado a sus hermanos, tres días antes.

Estos dos asesinatos fueron cometidos en la comunidad La Pista, del cantón Cangrejera en el municipio de La Libertad, donde ambos jóvenes vivían y trabajaban en unas parcelas que el papá les había dejado como herencia. Las casas de ambos estaban pocos metros distantes entre sí. Un tío de los jóvenes asegura que primero escucharon varios disparos cerca de la casa de Francisco Javier. A los pocos segundos, varios hombres llegaron a la casa de Juan Ángel a quien le ordenaron ponerse manos arriba. Casi de inmediato lo acribillaron a balazos. Los asesinos se retiraron tranquilamente por donde habían llegado.

Los hermanos Coreas Sánchez no pertenecían a ninguna agrupación de maras o pandillas. Los cuatro eran hombres trabajadores, dedicados a la agricultura. Varios policías de Jiquilisco, encargados de patrullar el cantón Los Planes y Tierra Blanca dicen que no tienen idea de por qué los mataron. "Les dieron una muerte cruel", afirmó un policía.

Desde aquel 16 de mayo, María, una mujer de 45 años, se quedó solo con tres hijos; una joven de 19 años, otra de 13 años y un varón de 15 quien se fue de la casa por temor a que también lo mataran. Los hijos que le asesinaron eran quienes mantenían económicamente a María y sus hermanos menores. "Esto ya no es vida. Yo quisiera que alguien me ayudara para irme de este país. Aquí matan a la gente y nadie hace nada", apuntó.