El artista salvadoreño

amigo de

Pablo Neruda y Cartier-Bresson

Es absurdo, casi ridículo, que en El Salvador se haya invisibilizado la genialidad del artista más internacional que hayamos tenido. Un monumental disparate, que su historia y su legado sigan sin ser estudiados por los escolares y universitarios del país. Y es un verdadero pecado mortal que las nuevas generaciones de talentosos artistas desconozcan su legado. El paso del tiempo y esa manía de los cuscatlecos de ensalzar lo foráneo sobre lo propio, ha colocado al gran caricaturista Toño Salazar en la nave del olvido.

Y si bien el Museo de Arte de El Salvador (Marte) se ha dado a la tarea de difundir su genialidad en los últimos años, “una golondrina no hace verano”. Hay tantos nombres que deberían ser orgullo de los salvadoreños dentro y fuera de las fronteras patrias, que aún duermen el sueño de los justos.

Don Antonio Salazar es uno de ellos. El 31 de diciembre de 2016, se cumplen 30 años del fallecimiento de este artista. Nacido en 1897, ha sido el salvadoreño más famoso de todos, un ciudadano del mundo que aún sigue sorprendiendo a los amantes de la ilustración y la caricatura.

Y si bien existe bibliografía sobre su vida y obra, aún hay mucho por hacer. Esta es otra deuda que el sector cultural del país tiene con la sociedad, deuda que podría saldarse si existiese verdadero interés por proteger y divulgar las obras de los grandes talentos que han hecho brillar nuestra historia. Aquí, queremos recordar a este genio de la distorsión, cuya monumentalidad es imposible de abarcar.




El artista
Retrato de Bollani 1982
Retrato de Salazar hecho por Bollani, 1982
Charles Chaplin
Charles Chaplin

La mayor retrospectiva de la obra de Toño Salazar la exhibió el Museo de Arte de El Salvador (Marte), en el año 2005. La curaduría estuvo a cargo del escritor y poeta salvadoreño Miguel Huezo Mixco, quien la inauguró la noche del 17 de marzo, después de meses de investigación. El trabajo valió la pena. Para Huezo Mixco, los trazos del artista eran más que distorsiones.

“Salazar mostró un talento extraordinario para la ilustración y el retrato sicológico. Yo prefiero llamarlo así, porque el término “caricatura” suele estar ligado a la crítica humorística. De hecho, la caricatura fue un género que también cultivó. Sus sátiras políticas contra Perón le valieron la expulsión de Argentina. Pero la obra de Salazar incluye una amplia gama de arte gráfico, entre ellos la ilustración de libros. Su ambicioso proyecto de ilustrar El Quijote es una prueba de ello”. El salvadoreño dejó su patria en busca de perfección en 1920, búsqueda que lo llevó primero a México y luego a París.

Entre sus amigos y conocidos, figuraban Ramón del Valle Inclán, Porfirio Barba Jacob, José Vasconcelos, Rufino Tamayo, Diego Rivera, André Bretón, Alfonso Reyes, Gabriela Mistral, Ventura García Calderón, Picasso, Henri Cartier-Bresson, Mark Chagall, Tsuguharu Foujita, Jorge Luis Borges y Julio Cortazar, entre otros. Merecen especial atención, sus grandes amigos Miguel Ángel Asturias, Pablo Neruda y Rafael Alberti, con quienes se escribió asiduamente.

El guatemalteco Enrique Gómez Carillo lo nombró Príncipe de las Caricaturas: “Su arte se halla más allá de los trazos. Y no es que sea un arte ingenuo... No. Es un arte lleno de intenciones y de reflexiones, de misterios y de sugestiones. Pero no es un arte exterior, un arte formal, sino un arte de refinada intelectualidad y de espiritualidad casi enfermiza”, escribió.

Su nombre y su obra figuran en el Diccionario Biográfico Ilustrado de la Caricatura Mexicana y en la Colección Gudiol de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, donde comparte créditos con Picasso y Miguel Covarrubias.

Foto del artista de Cartier Bresson, 1925
Foto del caricaturista, de Cartier Bresson, 1925
Mark Twain
Mark Twain
Miguel Ángel Asturias
Miguel Ángel Asturias

El diplomático

De alguna forma, las relaciones internacionales estuvieron ligadas a su vida desde muy joven. Cuando El Salvador vio partir a Toño Salazar en 1919, él iba patrocinado por el Gobierno salvadoreño hacia México, para que ingresara a una escuela o academia a perfeccionar su talento artístico.

Para ello, se le nombró adjunto al Consulado General de El Salvador, con una dotación mensual de $60 dólares. Aquella oportunidad fue un presagio de lo que llegaría a ser en su madurez, cuando ya disfrutaba del respeto y la admiración del mundo artístico, y en su patria centroamericana se dedicaban elogios al Príncipe de las Caricaturas. En 1949, fungió como cónsul General de El Salvador en Uruguay y Encargado de Negocios, con carta de Gabinete, de 1950 a 1953. Los siguientes tres años, volvió a su querido París como consejero de la Embajada y Encargado de Negocios de El Salvador en Francia.

Fue consejero de la Embajada de El Salvador en Francia de 1957 a 1962 y delegado permanente de El Salvador ante la Unesco en París de 1958 a 1962. También fue enviado como Embajador Extraordinario y Plenipotenciario a Madagascar, en la celebración de la independencia en 1960, y se desempeñó como jefe de Protocolo del Ministerio de Relaciones Exteriores en San Salvador de 1962 a 1964. Asimismo, fue encomendado como Embajador Extraordinario y Plenipotenciario en Italia e Israel.

Toño y su esposa Carmela dominaban cinco idiomas. Su sobrina Nuria recuerda haber viajado varias veces con sus tíos, durante sus misiones diplomáticas. Así conoció a muchos personajes de la vida pública internacional. Una de las fotos que más disfruta es la de su tío saludando al presidente de Francia, Charles de Gaulle, en la que es notoria la baja estatura del salvadoreño.

También guarda entre sus recuerdos, las fotos de don Antonio Salazar junto a Mario Moreno Cantinflas, en Montevideo, y la que se hizo con el famoso Walt Disney, en Argentina. Salazar, también tuvo entre sus responsabilidades recibir al presidente John F. Kennedy en su visita a El Salvador, durante el mandato de Julio Adalberto Rivera (1962-1967). Otra de las líderes mundiales con la que Salazar se relacionó fue Golda Meir, la primera mujer en asumir el cargo de Primer Ministra de Israel.

Visita de John F. Kennedy a El Salvador
Visita de John F. Kennedy a El Salvador
Con el presidente Charles de Gaulle, Francia
Con el presidente Charles de Gaulle, Francia
Ejerciendo sus funciones, Francia
Ejerciendo sus funciones, Francia
Correspondencia, en París
Correspondencia, en París
Saludando a Golda Meir
Saludando a Golda Meir
Junto a su esposa Carmela
Junto a su esposa Carmela
Con Walt Disney, Buenos Aires
Con Walt Disney, en Buenos Aires
El escritor

Toño Salazar era un artista con todo el significado de la palabra. Su amor por la lectura y la sensibilidad que le permitía ver más allá de lo aparente, le facilitó el don de la escritura. El escritor Miguel Huezo Mixco define los textos que publicaba en su columna Crónicas Intemporales (1971-1978) de esta manera: “En estos escritos, con una prosa amena, hacía un repaso por su vida y también abordaba asuntos del momento. Cada columna estaba ilustrada con una caricatura hecha para la ocasión”.

En realidad, leer a aquel salvadoreño de corta estatura era delicioso. Además, tenía tanto que contar y compartir. Desde su audacia creativa que sorprendió a la sociedad salvadoreña a principios del siglo XX, pasando por el México revolucionario, la bohemia parisina en el Montparnasse y la lucha contra las tiranías desde Buenos Aires y Montevideo.

Al respecto, Quino Caso (pseudónimo de Joaquín Castro Canizales), periodista y poeta nacional, se pregunta en su escrito titulado 'Toño Salazar frente al espejo': "¿En dónde aprendió esa ciencia, casi mágica, de comunicar a los otros su fuego interior para hacerles vibrar con su entusiasmo, vivir sus cosas vividas, amar sus cosas amadas?". Gloria de Santos, curadora del caricaturista e ilustrador, lo sabe muy bien. Ha pasado dos décadas disfrutando de sus cartas, textos, conferencias y manuscritos, que con gran devoción ha clasificado y protegido del paso del tiempo.

La curadora permanece en “La Recalada”, la casa de la Colonia Útila, en Santa Tecla, donde el artista pasó sus últimos años, en espera de todos aquellos que deseen conocer ese universo de distorciones y disparates que tanto hicieron brillar a Salazar.

Borradores carta de Toño a Miguel Ángel Asturias
Borradores de carta escrita por Toño a Miguel Ángel Asturias
Borradores carta de Toño a Miguel Ángel Asturias
Borradores de carta escrita por Toño a Miguel Ángel Asturias
Carta de Asturias a Toño
Carta de Asturias a Toño
Carmela Gallardo de Salazar, su musa
Carmela Gallardo de Salazar, su musa
Esposo y padre

“Como ser humano era encantador. Era fino, culto, cariñoso, dulce. Nunca lo oí enojado. Nunca le escuché una palabra ingrata para nadie. Fue un gran padre, mi mejor amigo y legalmente mi tío”, recuerda Nuria Sagrega, sobrina de Carmela Gallardo de Salazar, hermana menor de su madre y esposa del afamado artista. Ella y su hija, María Elisa, tuvieron la dicha de recibir todo el amor paternal de don Toño y doña Carmela.

“Ellos no tuvieron hijos y de haberlos tenido, hubiesen sido los padre idílicos”, agrega la también pariente del músico alemán Enrique Drews, quien elaboró la orquestación del Himno Nacional. El talentoso salvadoreño fue el último de cinco hijos y el único varón en el hogar de Salvador Salazar Angulo —hermano de Joaquín Salazar, padre de Salvador Salazar Arrué, Salarrué— y Mercedes Morales Villaseñor. Toño Salazar se caracterizó por ser un hombre amable, educado, fino con todo aquel que se le acercaba. “A él toda la gente lo quería. Era tan agradable con todos, de la misma forma que era con el señor que barría frente a su casa en París, lo era con el presidente Charles de Gaulle”, añade Doña Nuria.

Como esposo, amó a doña Carmela desde que cruzaron sus vidas en los años 20, en una fiesta de la Embajada de El Salvador en París. “Fue un esposo maravilloso, se compaginaron a la perfección con mi tía. Ella era de mucho carácter y lo empujaba. Él la docificaba y la hacía más dulce”, narra la orgullosa sobrina.

Por su parte, Gloria de Santos, protectora del patrimonio Salazar, asegura que a ambos les gustaba lo mismo. La música, la historia, la política. Lo que nunca compartieron fue la afición al baile. "A él no le gustaba", recuerda.

Con los amigos
El artista y su esposa, con los amigos
Junto a su esposa y Gloria de Santos
Antes de morir, con su esposa y su curadora Gloria de Santos
Jefe de hogar
Jefe de hogar
Su sobrina y heredera, Nuria Sagrera
Su sobrina y heredera, Nuria Sagrera
Familia

El genio de la caricatura nació en el hogar de los emprendedores salvadoreños Salvador Salazar Angulo y Mercedes Morales Villaseñor, a finales del siglo XIX. Su madre le dio a luz estando en la vecina Guatemala, a las 6:30 de la mañana del uno de julio de 1897, donde también fue bautizado, el 2 de febrero de 1898. Debido a los negocios de su padre, la familia se veía obligada a cambiar de domicilio constantemente.

Así, su hermana mayor Elisa nació en Sonsonate. Sus otras hermanas se llamaban Consuelo, Carlota y Berta, todos primos de quién llegaría a ser Salarrué. El pequeño Antonio tenía solo cuatro años cuando sus padres decidieron radicarse en Santa Tecla. Su familia paterna, según el catálogo "Disparates. Toño Salazar", era oriunda de San Vicente. “Su abuela, Andrea Angulo de Salazar, descendía de un general que en su hora ganó celebridad por pelear con arrojo en más de una de las guerras civiles que siguieron a la independencia de España”, se detalla.

Toño aún era un niño cuando su padre murió víctima de un derrame cerebral. Luego, escribiría que al momento del deceso, él se encontraba con sarampión y desde su cama vio cómo se llevaban el cadáver de su papá. Poco tiempo después, su madre falleció. El pequeño Antonio fue adoptado por su tío Manuel, quien le brindó un gran apoyo. Ya desde esos años, él dedicaba su tiempo a dibujar sus "disparates".

Mercedes Morales, su madre
Mercedes Morales, su madre
Foto familia Salazar-Morales
Foto familia Salazar-Morales
Salvador Salazar, su padre
Salvador Salazar, su padre
Pablo Casals
Pablo Casals
Ilustrador

Como bien lo ha definido Miguel Huezo Mixco, Toño Salazar “...mostró un talento extraordinario para la ilustración y el retrato sicológico. El estudioso del caricaturista escribió en el catálogo "Disparates. Toño Salazar" (correspondiente a la retrospectiva más grande que se ha hecho del artista), en la parte correspondiente a su paso por Buenos Aires y Montevideo, que el salvadoreño dedicó su destreza en el dibujo para ilustrar varios proyectos literarios. Algunos de estos se concretizaron, otros no.

De sus trabajos que lograron ver la luz, destacan las ilustraciones para “Ali Baba y los cuarenta ladrones” de la Editorial Sudamericana de 1939, “Coplas para Juan Panadero” de Rafael Alberti y “Leyendas de Guatemala” de Miguel Ángel Asturias, en 1945. Vale destacar que el Museo Picasso de Barcelona, entre el 18 de marzo y 20 de mayo de 2013, exhibió siete de las ilustraciones de Salazar para las “Coplas de Juan Panadero”, dentro de la exposición Viñetas en el frente. Luego, se exhibieron en el Museo Picasso de Málaga.

En este punto, debemos mencionar que Picasso y Toño Salazar se conocieron en París, cuando el salvadoreño aún gozaba de su soltería. Y aunque no llegaron a ser tan amigos, se admiraron mucho el uno al otro. Salazar retrató al genio malagueño en varias ocasiones y le dedicó columnas en sus Crónicas Intemporales, una de ellas para cuando el español llegó a sus 90 años.

Pero hubo dos proyectos ilustrativos que nunca fueron publicados: las ilustraciones para “El quijote” de Cervantes (algunas de las cuales se exponen actualmente en el Museo de Arte de El Salvador) y los dibujos para “La isla del tesoro” de Robert Louis Stevenson. Durante su estadía por Suramérica, también ilustró para otras publicaciones como Hogar y Mundo Argentino.


Mercader de Venecia
Mercader de Venecia
Enrique VIII
Enrique VIII
Hamlet
Hamlet
Igor Strawinsky
Igor Strawinsky
Portada Mundo Argentino Octubre/ 1936
Portada Mundo Argentino Octubre/ 1936
La isla del tesoro
La isla del tesoro
Gulliver, La Prensa de Buenos Aires
Gulliver, La Prensa de Buenos Aires
Portada para La isla del tesoro
Portada para La isla del tesoro
La isla del tesoro
La isla del tesoro