Casas sin techo, con matorrales o nidos de hormigas entre las paredes; cosechas de árboles frutales si aprovechar y cultivos llenos de maleza es el común denominador de caseríos que han sido abandonados totalmente por sus habitantes por temor a las pandillas.

Izalco y Panchimalco parecen ser dos municipios donde más familias han tenido que dejar todo su patrimonio, a veces champas de lámina, a veces bonitas casas con tierras cultivables. Chorrera Blanca, El Sitio, Los Sosa, Los Ponce, son solo cuatro ejemplos de caseríos fantasmas creados por la delincuencia pandilleril.

En esos cuatro caseríos, abandonados desde hace varios meses o años, la gente no ha vuelto. En el caso de los caseríos de Panchimalco, incluso, no ha bastado la instalación de un puesto policial. Las casas siguen abandonadas.

Pero como una rareza, en San Luis La Herradura, en el departamento de La Paz, podría decirse que el caserío Río Viejo resucitó meses después de que quedara una sola familia en el lugar.

La vida volvió a Río Viejo debido al empeño de un grupo de policías y soldados que, a fuerza de balas y de constantes patrullajes, lograron expulsar a los pandilleros de ese lugar.

Hoy, de acuerdo con personas que el entre el 12 y el 15 de marzo huyeron de sus casas, es un lugar seguro para vivir. Quizá el más seguro de toda La Herradura.


RÍO VIEJO

Un caserío que recobró
vida luego de éxodo

Un policía, tres soldados y una comunidad organizada bastaron para que el caserío volviera a la vida sin asesinatos ni extorsiones.

IZALCO

Caseríos abandonados al pie del volcán

Dos caseríos del cantón Talcomunca, Izalco, están totalmente deshabitados desde hace siete meses.

PANCHIMALCO

Caseríos fantasmas por temor a violencia de pandillas

Panchimalco es uno de los municipios donde más familias han sido desplazadas por temor a las pandillas.