"En el futuro nuestras metas deben ser luchar por un país políticamente unido, económicamente independiente y socialmente justo".

Manuel Rodríguez

Albert Rodríguez, 29 años.

Gerente de proyectos de la ONG Internacional "Operación Bendición". Miembro de la Iglesia Cristiana Josué (Asambleas de Dios).

Swiss Business School, Zúrich, Suiza, Maestría en Management. Licenciatura en Finanzas/Relaciones Internacionales, Oral Roberts University, Tulsa, Oklahoma, EE.UU.

Director Adjunto en la Junta de Vigilancia Electoral (JVE) de El Salvador. Miembro de la Junta Directiva de la Asociación de Ex becarios de Israel (SHALOM). Miembro del Colegio de Profesionales de Ciencias Económicas (COLPROCE).

Participante en el Vigésimo Cuarto Curso de Seguridad y Desarrollo Nacional del Colegio de Altos Estudios Estratégicos, Fuerza Armada de El Salvador.

@alrodrimolina

Manuel, bajo la Operación Bendición

Manuel Alberto Rodríguez Molina es un joven de 29 años de edad. Salvadoreño y luchador. Estudió en el extranjero su Licenciatura en Finanzas/Relaciones Internacionales en la Oral Roberts University, Tulsa, Oklahoma, USA. Obtuvo su Maestría en Management en la Swiss Business School, Zúrich, Suiza.

“He sido director de proyectos de la Fundación Operación Bendición desde el año 2009. Antes de esto, pude ir a estudiar a Estados Unidos y fue donde la parte del inglés vino a formar una parte esencial para este trabajo”, dijo el joven, quien escribirá un artículo para el libro “El País que Viene: Opinan los jóvenes”, convirtiéndose así en uno de sus autores.
La labor de Alberto va encaminada a la ayuda humanitaria hacia los sectores más necesitados y vulnerables de El Salvador. Sus estudios y conocimientos lo han dotado de una calidad humana significativa, que se ve reflejada en su trabajo y las ganas de transformar al país.

“Yo estudié finanzas y la idea era trabajar en un banco. Cuando vine al país me di cuenta que, durante el periodo de búsqueda de trabajo, tenía que hacer algo. Estaba esta oportunidad en Operación Bendición, de entrar como voluntario en la parte de inglés. Fue ahí que, a través de las brigadas médicas, y me di cuenta que se puede hacer algo por las demás personas. Es algo bonito, porque aquí a las personas que se les ayuda a través de la organización, se les brindan la misma calidad de servicios que a la gente de Estados Unidos”, agregó el joven de 29 años.

Para Alberto, los jóvenes pueden ser motores de cambio en un país como El Salvador, siempre y cuando tengan acceso a la educación como pilar fundamental de su formación. “El acceso a educación de calidad, las herramientas están, como Internet, pero también es necesaria una guía”, dijo.

Ante el panorama actual de violencia e inseguridad el autor agregó: Yo tengo gente que se me ha acercado y me ha dicho “mirá, yo me voy a ir, ya me voy, vivo en Soyapango” y digo yo “mire, si se piensa ir (del país) hágalo bien”. Debe seguir el proceso que hay y no irse ilegal. Yo le diría a los jóvenes que le dan chance a El Salvador”, expresó.