SALUD Y ESTILO

Por que las 'nalgadas' no son buenas para disciplinar a los niños

Décadas de estudios acerca del tema demuestran por que no es bueno usar las 'nalgadas' como herramienta para disciplinar. Le compartimos 7 razones por las cuales la paciencia y los buenos ejemplos son su mejor opción.
Mariel Reimann, KSLespañol

“Si usted piensa que pegarles una palmada de vez en cuando a sus hijos, siempre y cuando sea suave, y cuando no tienes otras opciones, está bien, espero que usted lea el siguiente articulo con una mente abierta “; son las palabras que usó el Dr. Justin Coulson, experto en crianza, antes de comenzar a escribir el articulo que compartimos a continuación. Un tema que genera controversia, pero que algunos estudios comprueban lo dañino que este comportamiento puede ser.

La investigación es clara y estas son algunas de las consecuencias que enfrentamos cuando usamos el maltrato físico para disciplinar a nuestros hijos.

1. Agresión

En primer lugar, cuando les pegamos a nuestros hijos, les enseñamos a ser agresivos. Las investigaciones muestran una fuerte correlación entre lo que hacemos y lo que nuestros hijos hacen, cuando se trata de violencia física y comportamientos similares.

2. Sobre actuación

En segundo lugar, los niños que son golpeados por sus padres muestran un incremento significante de ‘sobre actuación’- es decir, sus reacciones son más exageradas y su agresividad incrementa. Los estudios también reflejan que cuando mas pequeños son cuando reciben golpes, las consecuencias son aun mayores. Irónicamente, los que promueven la teoría de darles una ‘buena palmada a tiempo’, afirman que es bueno para enseñar a los niños el respeto, sin embargo esta investigación indica claramente que golpear a nuestros niños socava el respecto.

3. Mayor necesidad de ‘ajustar’ su comportamiento

En tercer lugar, al contrario de lo que se pensaba, que aquellos niños que son disciplinados físicamente se desarrollan con menor necesidad de ser corregidos cuando grandes, estos niños muestran una mayor necesidad de ser corregidos constantemente, desarrollando personalidades mucho más difíciles de tratar.

4. Menor desarrollo intelectual

En cuarto lugar, hay varios estudios que demuestran que el castigar físicamente a nuestros hijos reduce literalmente su coeficiente intelectual.

5. Intensificación en el tipo de castigo físico

En quinto lugar, la nueva investigación demuestra que uno de los mayores problemas de los castigos físicos, es que estos tienden a intensificarse con el tiempo. De acuerdo a estos mismos resultados, se comprobó que aquellos padres que golpean a sus hijos, lo harán de manera mas intensa cada año. Debido a que los niños se acostumbran a responder a los golpes, cuando se acostumbran a la intensidad de un castigo dejan de responder, por lo tanto los padres tienden a ser más abusivos, produciendo conductas violentas en los hijos.

6. Es ineficaz

En sexto lugar, las ‘palmadas’ no enseñan con eficacia. Los niños no aprenden las lecciones. Los valores que tratamos de inculcar no son internalizados. De hecho, la internalización moral es más baja en los niños que son abusados físicamente, que en los niños que no lo son.

7. Reduce el bienestar

En séptimo lugar, la violencia física en los niños reduce el bienestar: psicológico, social , emocional, cognitivo, etc. Destruye las relaciones y empuja a nuestros hijos lejos de nosotros cuando nos necesitan más .

Esta investigación sintetiza décadas de estudios que demuestra que las nalgadas y los castigos físicos tienen solo una cosa “buena”, los padres reciben un cumplimiento inmediato por parte de los niños, el problema es que con esta ‘técnica’ no hay un código moral interno que este siendo promovido. Los niños son obedientes solo porque estamos allí y los estamos amenazando. Al retirar nuestra presencia, el comportamiento desafiante continúa, y los resultados son pésimos en todos los ámbitos.

¿Qué hacemos en su lugar?

Hay miles de opciones para los padres que quieren "disciplinar" a sus hijos sin pegarles. Entonces, ¿qué hacemos?

Recuerde que la disciplina es un proceso de dos partes que requiere que enseñemos a nuestros hijos buenas maneras de actuar. También es sumamente importante el reforzar las fronteras y límites, no solo repitiendo lo que esperamos de ellos, sino siendo constantes en nuestro propio comportamiento y ejemplo. No podemos pedirles que no sean violentos con sus hermanos, cuando nosotros los tratamos violentamente para lograr algo de ellos.

Y lo más importante y a veces los más difícil, es el responder a la conducta desafiante de nuestros hijos con paciencia y doctrina.